Arte y Símbolos

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La Basílica de San Antonio de Padua de Villa Devoto es un claro exponente del estilo neoclásico romano, con cuatro columnas de estilo toscano que dominan su fachada, frisos adornados con los símbolos marianos (flor de lis) y frontis triangulares que enmarcan imágenes de rostros de ángeles. Estos rostros se repiten en distintos lugares en el interior del Templo.

La nave principal, con cuatro brazos de la misma longitud, tiene forma de cruz griega

El Altar Mayor, dedicado a San Antonio de Padua, está realizado en mármol de Carrara. Como los otros dos altares laterales, el que se encuentra en la Cripta, el púlpito y el baptisterio, fueron importados de Italia, de donde llegaron desarmados, siendo ensamblados en el lugar en que iban a ser emplazados.

En el Presbiterio, al pie del altar, se encuentran los símbolos que un Templo tiene derecho a lucir cuando el Papa le otorga la categoría de Basílica: el canopeo o umbraculum, especie de sombrilla de color rojo y dorado, que son los colores primitivos y más antiguos del Pontífice, y el tintinábulo que consta de un estandarte con la imagen del santo titular y que remata en una campanilla en la parte superior. El repique del tintinábulo anunciaba la llegada del Pontífice.

El Cristo Crucificado es una obra de inconmensurable belleza, tallada a cincel en una sola pieza de mármol de Carrara, perteneciente al escultor florentino Antonio Frilli. Esta escultura obtuvo un premio en la ciudad de Turín.

En los dos costados, los dos Altares menores, dedicados a la Virgen María y a su esposo San José, repiten la áurea belleza del Altar Mayor, totalmente realizados en mármol de Carrara al igual que aquél. El altar de la Inmaculada posee el bajorrelieve de “La Piedad”. El altar de San José posee un bajorrelieve de “la Sagrada Familia en el Pesebre de Belén. Los Sagrarios de estos altares fueron quitados después de la reforma del Concilio Vaticano II, por lo que los lugares que ocupaban, han sido cubiertos.

La lámpara votiva es una pieza de gran tamaño adornada con filigrana dorada repujada, semejante a las que se encuentran en las catedrales por su magnitud y las decoraciones que la engalanan.

Las luminarias pertenecen al período Art Nouveau y son de seis, nueve y diez luces. Representan “basiliscos”. En escultura, la figura del basilisco se usaba principalmente en los capiteles de las iglesias, buscando esa finalidad didáctica de asustar a los analfabetos fieles con los horrores del infierno. Puntualmente se pueden encontrar en tallas de marfil y artes aplicadas. También utilizados en los exteriores de los Templos como descargas pluviales de techos al igual que las gárgolas. En simbología religiosa, el basilisco tiene cuerpo de dragón y garra de ave. Estos seres representan el mal pero el Bien, que reina dentro del Templo, neutraliza su poder[1].

La araña es de estilo “Liberty” italiano. Este estilo se genera en Italia luego del período romántico y en él se utilizan elementos de la naturaleza como medio de expresión plástica. Por ello en este caso, vemos caballos sobre los que se emplazan los candelabros con 36 luces, simulando velones.

El Púlpito está tallado en dos bloques de mármol de Carrara y tiene la forma de un gran cáliz. Alrededor de la copa, están talladas cuatro imágenes que tienen la particularidad de estar coronadas por valvas, en lugar de la aureola que irradia de las testas de los santos. Las valvas representan la purificación alcanzada a través del agua.

Cada una de estas imágenes tienen en sus manos sendos elementos que las identifican: Áncoras (anclas), Espadas, Cruces, Libros (o tablas a modo de Escrituras).

Como se mencionó anteriormente, los pintores que trabajaron en los frescos fueron Dante Ortolani, arquitecto y escenógrafo del Teatro Colón, y Luis Boni, titular de la cátedra de Arte en la Academia Nacional de Bellas Artes y pintor oficial de don Antonio Devoto.

Se ha podido identificar que las pinturas que están en el ábside corresponden a Ortolani, por los colores celestes que son coincidentes con las pinturas realizadas por este artista en el Teatro Colón.

Como dato curioso, a través de los dichos de la Sra. Nélida Scagnetti y de su primo hermano el Sr. Juan Scagnetti, ambos pertenecientes a la Comunidad de la Basílica y asistentes a los talleres de Historia de la Junta de Villa Devoto, se tomó conocimiento de que dos de los modelos tomados por Ortolani para la representación de monjes franciscanos en la asunción de San Antonio al Cielo, eran su padre y su tío.

Luis Boni realizó las pinturas superiores de los altares laterales, que recuerdan milagros realizados por San Antonio: sobre el altar de San José, el milagro de los peces y sobre el de la Inmaculada, un milagro de Resurrección. También, realizó las pinturas que tienen marco circular en los laterales, recordando otros milagros del Santo. Estas pinturas están hechas sobre tela y pegadas sobre los muros, utilizando una técnica que se denomina “Maduflage” y consiste en telas pintadas y luego pegadas en las paredes a modo de decoración.

Las paredes están pintadas utilizando la técnica de dibujo denominada “esgrafiado” que consiste en hacer incisiones sobre el cuerpo del objeto o pared, en la parte superficial, de manera que quede al descubierto la capa inferior. El esgrafiado se aplica sobre el enlucido de un muro, sobre objetos de cerámica y en la Edad Media, sobre manuscritos en las ilustraciones en oro.

En las pechinas [cada uno de los elementos constructivos triangulares que resuelve el encuentro entre la base circular de una cúpula y un espacio inferior cuadrado] están representados los cuatro Evangelistas, con los símbolos que los identifican: San Juan y el águila, San Lucas y el toro, San Marcos y el león, San Mateo y el hombre con alas.

El “Aguila” de San Juan representa la naturaleza divina de Jesús. El Evangelio de San Juan es el más abstracto de los cuatro evangelios y el que se eleva por encima de los demás.

El “Angel” de San Mateo simboliza la naturaleza humana de Jesús. San Mateo es el evangelista que narra la genealogía de Jesús desde Abraham.

El “León” de San Marcos alude a Cristo como Rey. El Evangelio de San Marcos comienza con Juan el Bautista, al que señala como la “voz que clama (o ruge) en el desierto.

El “Toro” de San Lucas se relaciona con la mansedumbre, el servicio, el sacerdocio, la expiación y el sacrificio, representa a Cristo como Víctima y Sacerdote. En los tiempos del Antiguo Testamento se solía preparar una vaquilla para ser inmolada como ofrenda de purificación.

En los dibujos pintados en oro de las paredes se observan dos bufas, que son caras que representan el bien y el mal. También hay un ánfora flanqueada por dos dragones, celosos custodios del bien que encierra la misma. Las flores y frutas representan la abundancia de todo lo bueno que se recibe en este lugar sagrado. En la parte inferior aparecen los carneros, símbolos de pureza, custodiados por dragones.

El friso que se encuentra arriba de la columna contiene flores de lis, que representan a María, y laureles, que simbolizan la victoria de la casa del Señor.

En la parte inferior de las pechinas, existen cuatro nichos en los que se erigen sendas estatuas que representan a las 3 virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y a la religión. Observando estas imágenes, notamos que cada una de ellas tienen un elemento que permite su identificación: la “Caridad” está acompañada por un niño, como claro símbolo del amor y entrega hacia el prójimo. La “Esperanza” muestra una espada, con la que se lucha y vence al mal. La “Fe” sostiene la Cruz a través de la cual creemos en Cristo. La “Religión” tiene en sus manos un cáliz, *como símbolo de la Eucaristía.**

Los pisos muestran una combinación de colores en mármol, siendo opuestos los correspondientes a la nave central y al altar. Todos los mármoles de altares y pisos fueron importados de Italia para la realización de las obras y esculturas. Los materiales llegaron en piezas separadas y numeradas que fueron luego ensambladas en el lugar de su ubicación definitiva.

La Cúpula, copia de la cúpula de la Basílica de Superga, Italia, está justo sobre la Cripta con el objeto de que la luz del Templo ilumine directamente a ésta última a través de la claraboya que se encuentra en el piso del pasillo central.

Las puertas de entrada como también las interiores (que acceden a la Sacristía y Contra Sacristía) tienen frontis, característica típica del estilo neoclásico románico, sobre los que se observan los rostros de ángeles.

Los vitrales están realizados utilizando una de las técnicas más antiguas y representan distintos momentos en la vida de San Antonio: el milagro de la mula que se arrodilla ante el Santísimo Sacramento, la bilocación de San Antonio, la visión del Niño Jesús, el pan de los pobres.

En la parte posterior del templo existen tres vitraux con la imagen del Escudo nacional (central), la mitra papal (izquierda) y la cruz de San Francisco (derecha) a modo de banderolas o montantes en la parte superior del portal y puertas laterales de ingreso al templo.

La Sra. Carolina Pombo de Barilari, hermana de la segunda esposa de Don Antonio Devoto, donó los bancos, confesionarios, puertas cancel y cajoneras donde se guardan los elementos del culto en la Sacristía. Los ornamentos fueron traídos de Bruselas.

Los confesionarios son piezas de notable belleza realizadas en madera que culminan con una réplica de la cúpula.

Tal como ocurría antes del Concilio Vaticano II, el Baptisterio era una construcción separada del Templo, en el que se hallaba ubicada la Pila Bautismal. Esta última fue desarmada y sus piezas se utilizaron en el Templo en oportunidad de las reformas realizadas en el mismo. De forma octogonal, como muchas de las pilas bautismales, en cada uno de sus lados se podía observar rostros de ángeles y flores de lis. Al ser desarmada, estas caras fueron utilizadas para componer el frente del Altar mayor, reemplazando “La última Cena” que fue reubicada en el nuevo altar, de frente a la comunidad. Otras tres se ubicaron en la parte posterior de la Mesa de la Eucaristía. Y las dos restantes, fueron emplazadas en el Camarín de Jesús de la Buena Esperanza. La pila culminaba con una imagen de Juan Bautista, que fue reubicada sobre el altar que se encuentra en la Cripta.

Las imágenes del Via Crucis están realizadas en dorados y porcelana esmaltada siendo cada pieza una verdadera obra de arte.

Se observan finalmente diversas imágenes de ángeles alados distribuidos en distintos lugares del Templo. Estas figuras culminan las pilas de agua bendita que se encuentran a ambos costados del templo, tan pronto como se traspasan las hermosas puertas de entrada. Las alas en los ángeles son símbolo de su espiritualidad. A diferencia de éstos, cuando se observan figuras que carecen de alas, sólo son niños que transmiten ternura e inocencia.

A cada lado de la nave central y apenas se trasponen las puertas de ingreso al templo, existen dos retablos. El ubicado a la izquierda está dedicado a Jesús de la Buena Esperanza y desde allí se accede al coro. En este lugar se encuentra una preciosa imagen del Niño Jesús de Praga. El retablo de la derecha representa la crucifixión del Señor, con la Virgen María, la Magdalena y San Juan Evangelista a los pies de la Cruz. También se puede observar una imagen del Cristo yacente, digno de contemplación por su conmovedora expresión de sufrimiento. Desde allí se accede a la Cripta.

Esta es de estilo napoleónico y en el centro se encuentra la claraboya ubicada exactamente debajo de la cúpula.

Apenas se desciende por las escaleras, el visitante se enfrenta con una magnífica “dolorosa” del escultor Rubino, pieza única realizada en mármol de Carrara, cuya enternecedora expresión llega muy hondo al corazón del observador.

Una vez en la nave principal, se observa el importante sarcófago de estilo napoleónico donde descansan los restos del Conde Antonio Devoto. Se identifica este estilo por la corona y los laureles que rematan el catafalco. Tallado sobre su frente, se observa la siguiente expresión en latín:

ANTONIUS DEVOTUS

COMES

PATRIAE ET CIVIBVS

VIXIT

EISQUE ADH VC OPERIBVS

ADEST

Enfrentando a este sarcófago, se encuentra un pequeño altar, con Sagrario, que originalmente se erigía en el centro de la cripta, debajo de la claraboya y que fuera trasladado a su ubicación actual entre los años 1965 y 1967. Originalmente, este altar culminaba con una cúpula que fue reutilizada para el nuevo Sagrario del Altar Mayor, a la vez que en su lugar se emplazó la imagen de Juan Bautista, la que a su vez, fue removida de la Pila Bautismal. Este altar permitía celebrar la Santa Misa en la Cripta, muestra de esto es que el Sagrario se halla habilitado aún hoy. Este hecho pone de manifiesto la profunda fe que movía a Don Antonio y a su esposa. A ambos costados de la nave principal, están ubicados los sarcófagos de las dos esposas del Conde, Rosa Viale, a la izquierda y Elina Pombo a la derecha.

Pueden observarse también en la Cripta, dos hermosas imágenes del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón, que durante muchos años flanquearon a San Antonio en el Altar Mayor. Estas imágenes fueron donadas por las Instituciones que funcionaban en ese momento en la Parroquia. Como particularidad, presentan el corazón que es removible y en su interior, se guardaron durante muchos años los nombres de las jóvenes de Acción Católica de la época (década del 40). Entre esos nombres figura el de la Sra. Emma Zucco de Maiola, A.J.A.C., quien colaboró con sus vivencias para la redacción de este compendio. Las imágenes fueron removidas cuando se realizó la reforma del Altar Mayor, colocándose nuevamente los candelabros en sus lugares originales.

Fuera del estilo original, existe una vitrina que contiene una réplica hecha en madera de la Catedral de Milán, recibida como donación.

[1] Sra. Alicia Rapagnani, miembro de la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto (JEHVD).

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