Basílica Menor

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El Padre Hermenegildo Fazio, quien sucedió al R.P. Filippo como Párroco, dedicó mucho esfuerzo a la restauración del Templo y de sus obras de arte. Gracias a su gestión ante el Cardenal A. Caggiano, que intercedió ante la Santa Sede, el Papa Paulo VI otorgó a la Iglesia de San Antonio de Padua el título de Basílica Menor. Esta distinción es concedida a aquellas Iglesias que sobresalen por sus características arquitectónicas y ornatos, pero muy especialmente por el culto que en ellas se manifiesta. La bula papal por la que se concede la distinción de ser considerada Basílica Menor fue emitida con fecha 7 de Diciembre de 1963.

Paulo, Papa VI

Para perpetua constancia

Los templos que sobresalen por su culto religioso y obras de arte, suelen ser decorados por el principal honor de que los hace partícipes la Sede Apostólica. Entre los cuales es preciso considerar la iglesia parroquial de San Antonio que a la ciudad de Buenos Aires presta no poco ornato. Este efecto, sobresale por la magnificencia de su mole, por la belleza de su estructura, por el culto variado y por el brillo de sus mármoles. Así mismo, las imágenes del Sacratísimo Corazón de Jesús, de la Bienaventurada Virgen María del Rosario son encomiadas por la alabanza de todos; y la imagen de Jesucristo crucificado, hecho de una única piedra de mármol, atrae hacia sí el interés de todos. Dicho templo cuya construcción comenzó a fines del siglo XIX con las aportaciones de los feligreses y se llevó después a cabo gracias a la generosidad de un hombre (A. Devoto), es también sede singular de piedad, ya que Cristo Nuestro Señor, de cuya imagen hemos hecho mención de honor, la Bienaventurada Virgen María y San Antonio reciben culto intensísimo en él. Además abundan los utensilios sagrados y demás ornamentos aptos para el culto divino, pudiendo así verificarse dignamente los ritos sagrados. Teniendo presente todos estos motivos, nuestro dilecto hijo Hermenegildo Fazio actual párroco de dicha iglesia, humildemente Nos rogó tuviéramos a bien concederle el título de Basílica Menor. A tales preces, avalados por el amplísimo interés de Nuestro Querido Hijo Antonio, de la Santa Romana Iglesia Presbítero Cardenal Caggiano, Arzobispo de Buenos Aires, con mucho gusto hemos determinado acceder. Por lo que, después de consultar la Sagrada Congregación de Ritos, con cierta ciencia y madura deliberación Nuestra, valiéndonos de la plenitud de la potestad Apostólica, por las presentes Letras, valederas perpetuamente, elevamos la iglesia parroquial que en la ciudad de Buenos Aires está dedicada a Dios en honor de San Antonio, confesor y doctor de la Iglesia, al honor y dignidad de Basílica Menor, adjuntándole todos los derechos y privilegios que a los templos elevados a tal categoría les corresponden. Sin que pueda oponerse nada a esta determinación. Así lo proclamamos y establecemos; decretamos también que las presentes Letras subsistan constantemente y permanezcan firmes, válidas y eficaces; que produzcan y logren plenos e íntegros efectos; que sirvan de testimonio validísimo ante todos aquellos que corresponde en la actualidad o ha de corresponder en la posteridad; que siempre ha de juzgarse y definir de acuerdo a lo aquí establecido; y desde ya es inválido e ineficaz si algo se hiciere en contra por cualquier clase de autoridad sea a ciencia cierta que por ignorancia. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, día 7 del mes de diciembre de MCMLXIII, primero de Nuestro Pontificado.

H. J. Card. Cicognani

Secretario de Estado de Su Santidad

BASILICAS

El vocablo basílica proviene de un término latino que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké) que significa regia o real (fem.), y viene a ser una abreviatura de la expresión completa βασιλική οικία (basiliké oikía) que quiere decir «casa real».

Una basílica es, pues, un magnífico edificio público, que en Grecia y en Roma solía destinarse a tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferencial.

Más adelante, los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos, los propios edificios romanos, para utilizarlos como templo, y en este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como cultural y/o religioso.

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse «Basílica» por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve ya sea cultural, histórico o religioso, son declaradas como tales.

Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos:

debe ser un templo de regio esplendor, levantado con un perfil destacado.

dicho templo debe ser foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él.

que dicho templo, bajo sus bóvedas, posea un tesoro espiritual y sagrado, dando culto ininterrumpido al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.

Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores.

Basílicas mayores, caracterizadas porque en su altar («altar papal») sólo puede oficiar el Papa. Sólo hay cuatro, todas en Roma.

Basílicas menores, las demás. En 2006 había oficialmente 1.506 basílicas en todo el mundo.

Las mayores son:

Basílica de San Juan de Letrán, es la catedral del Papa como obispo de Roma.

Basílica de Santa María la Mayor fue asignada antiguamente al Patriarca de Antioquía

Basílica de San Pedro del Vaticano es usada por el Papa como cabeza de la Iglesia Católica.

Basílica de San Pablo Extramuros, asignada al Patriarca de Alejandría.

Estas cuatro basílicas mayores, donde en su altar mayor sólo puede celebrar el Romano Pontífice, eran denominadas en conjunto basílicas patriarcales.

Desde que el Papa Benedicto XVI decidió renunciar en 2006, por motivos históricos y ecuménicos, al titulo de “patriarca de Occidente”, las hasta ahora basílicas “patriarcales” de Roma pasaron a denominarse “papales”.

“Las cuatro basílicas habían sido entregadas en el pasado por los Papas como base en Roma para los patriarcas orientales católicos, no como título oficial”.

“Por tanto, el Papa decidió que a partir de ahora las cuatro basílicas mayores se llamen basílicas papales”.

Para las Basílicas Menores rige, desde el 6 de junio de 1968, nueva legislación (AAS 60, 536-539). Se requiere que el templo sea amplio y artístico; que esté consagrado y descuelle histórica y religiosamente entre los de la propia Diócesis; que tenga culto digno y solemne, con participación activa del pueblo y Schola Cantorum, y número suficiente de sacerdotes para la frecuente predicación y ministerios sacramentales; que se promueva en la Basílica la instrucción religiosa mediante conferencias e iniciativas similares; que se distinga por el estudio y divulgación de los documentos del magisterio del Sumo Pontífice, en cuya fachada deben colocarse sus insignias. En la misma Basílica han de celebrarse con singular solemnidad: la fiesta de la Cátedra de San Pedro (22 de febrero), la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio) y el aniversario de la elección del Papa. Además, según la oportunidad, sobre todo en los días festivos, debe celebrarse una Misa en lengua latina, ora rezada, ora cantada, ejecutando con peculiar cuidado las melodías gregorianas o la polifonía sagrada.

DISTINTIVOS DE UNA BASILICA

Cuando el Papa eleva a una iglesia a la condición de Basílica Menor, le otorga el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el canópeo y el tintinábulo.

EL CANOPEO

El Canópeo (del latín: canopeum) o Umbraculum (también del latín: umbra ’sombra’ – sombrilla) es una pieza histórica de la indumentaria e insignias papales, usada en principio para proveer de sombra al Romano Pontífice.

Se puede encontrar en todas las Basílicas, colocado de forma visible al lado del altar mayor.

Cuando el papa visita la basílica, el canópeo es abierto.

También puede ser abierto en días de indulgencia o de grandes fiestas.

Es una especie de sombrilla, con anchas rayas alternadas de color dorado y rojo, los colores tradicionales del Pontífice.

De hecho, el blanco no comenzó a ser utilizado por la Santa Sede hasta el final de las Guerras Napoleónicas (alrededor del 1800).

Normalmente aparece al lado de una campanilla, el tintinábulo, cuyo sonido anunciaría la llegada del papa.

El papa Alejandro VI fue el primero en utilizar el canópeo simbólicamente (alrededor del año 1500).

El canópeo es parte del escudo de armas de la Santa Sede en el período de sede vacante, es decir entre dos pontificados.

El canópeo fue utilizado por primera vez como emblema del interregnum en las monedas acuñadas en 1521, entre los pontificados de León X y Adriano VI.

Así mismo el escudo de armas del Cardenal Camarlengo está orlado con las llaves de San Pedro y sobre ellas está el canópeo papal.

TINTINABULO

Un tintinábulo (del latin tintinabulum, campanilla) es una insignia que la Santa Sede concede a aquellas iglesias a las que eleva a la dignidad de basílica, consistente en un pequeño campanario.

Al igual que el canópeo es una muestra de la unión con el Romano Pontífice, y, por lo tanto, de la unidad de la Iglesia Católica alrededor de Jesucristo Pastor.

Este aparato toma su nombre de la campanilla que es su elemento principal. Se la llama también campanello, campanella o campanille.

El tintinábulo consiste en un estandarte con la imagen del santo titular y que remata en la parte superior en una campanilla.

Algunas cofradías de residentes en basílicas también llevan tintinábulos con los escudos propios de la hermandad en lugar de la imagen del santo y la campanilla.

Abre la marcha en las procesiones públicas, precediendo a la cruz.

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